lunes, 29 de septiembre de 2008

Por Siempre alli.

Hoy Lunes, os dejo otro trocito de mi relato.. espero que lo sigáis disfrutando.

CAPITULO V

Entraron al apartamento y estuvieron cocinando. Comieron y quitaron la mesa. Entonces fue cuando Ana se dio cuenta..
- Paula, ¿tu te has dejado el balcón abierto?
- Abierto no, me lo deje entornado.
- Pues lo abra abierto el aire.
- Si no ha hecho aire.
- Es verdad.
Ana se asomo al balcón y vio el mar a la lejanía, hacia muy buena temperatura.
- Ana, esta tarde nos vamos a ir a la playa a bañarnos, te vienes, ¿verdad?
Ana pensaba rápidamente, no sabía si ir al encuentro de su misterioso amigo o irse con sus amiga y pasar de todo.
- Te has traído el bañador, ¿eh?
- Pues no se..
- ¿Qué no lo sabes?
- Con los nervios no se si lo eche al final.. voy a ir a ver si lo tengo.
Ana se dirigió a su cuarto y al entrar un perfume embriagador la apreso, ¿qué sería?.. encima de la mesita de noche había en un botecillo de cuello fino una rosa roja aterciopelada con los filos de los pétalos ennegrecidos, era la rosa que había visto en las afueras del castillo el día anterior, estaba segura... lo mismo que estaba segura de quien se la había puesto allí.. pero, ¿cómo había podido entrar?.. tenía que ir a verlo al menos para darle las gracias de aquel bonito detalle, así que salió decidida.
- No me he traído el bañador al final, así que me quedare...
- Aquí encerrada, ¿verdad?, pero Ana, vente y te quedas en la playa aunque no te metas en el agua, estarás mas distraída.
- No, aprovechare para repasar y descansar, esta noche salgo con vosotros un rato, ¿vale?
- Me lo prometes.
- Si.
- Bueno, pues entonces quedamos en eso. Y que sepas que me haces una faena pues creo que iba a venir Alex..
- ¿El chico de las motos?
- El chico de las motos, si... pero es majo.
- No se que decirte, la verdad.
- Jo, no seas tan delica.
- Sabes que ahora no me interesa ese tema, después de...
- Ana, vale ya, ¿toda la vida vas a estar con lo mismo?, hay que seguir viviendo.
- Es muy pronto.. todavía..
- ¡Despierta al mundo, tía!, tienes que vivir, deja ya los recuerdos que no haces mas que machacarte con lo mismo.
- Tu no lo entiendes, no has pasado por algo así.. necesito tiempo, un poco de tiempo y me he venido aquí a descansar y reflexionar… necesito soledad, cuando este preparada para salir lo haré...
- ¿Cuánto tiempo?... ya han pasado dos meses…
Ana no contesto, volvió sobre sus pasos a su cuarto y se tumbo en la cama. Paula se quedo en la sala con las palabras en la boca, suspiro y fue a cambiarse para esperar a Víctor. Cuando llego se marcho con él a la playa. Ana los oyó irse y adivino que su amiga estaría algo enfadada con ella, pero no podía evitar el pensar en aquello una y otra vez, había sido muy fuerte. Cuando paso un prudencial tiempo salio.

Llego a la esquina y lo vio esperando en la entrada del camino. Cruzó y se detuvo ante él.
- Buenas tardes mi bella princesa, me alegro de que te hayas decidido a venir.
- Hola Rodrigo, ¿hace mucho que esperas?
- Eso no importa, lo único que importa es que estas aquí.
- Gracias por la rosa, supongo que fuiste tu, pero dime, ¿qué has entrado por el balcón?
- Las alas del amor me han conducido hasta tu aposento para dejar allí una pequeña muestra de lo que vales para mi.
- Pues te has arriesgado demasiado, son siete pisos y a saber.. solo un loco puede hacer algo así.
- Mi locura eres tu.
- Me das miedo cuando me dices esas cosas.. ¿te das cuenta que no sabes nada de mi?.. y yo tampoco se nada de ti, debería de irme y en cambio.
- Nada te retiene a mi lado, si te vas..- sus palabras se quedaron suspendidas en el aire, pero una vez mas su mirada hablo por él. Ana se estremeció ante la tristeza de aquellos ojos.
- No me iré, que mas da, no tengo nada que perder, y si a ti te hace feliz.
- Quizás te quite esa espina que tienes clavada en tu corazón... pareces triste.
- Rodrigo, ¿tu puedes hacer que olvide por un momento de que hay un mundo fuera de este bosque?
- Acompáñame y ya veremos lo que podemos hacer.
- Pues vamos.
Empezaron a andar por el camino empedrado y adentrándose de nuevo para el castillo.
- Vaya, veo que te has cambiado de ropa.
- Si, ¿te gusta, princesa?
- Al menos estas mejor que con lo que llevabas ayer.
- Me alegran mucho tus palabras, princesa, ¿te gustaría saber algo mas de este lugar?
Ana no contesto, pero afirmo con la cabeza.
- Este castillo se construyo en la alta edad media. Era de la Orden de La Encina. En el bosque hay árboles que tienen cientos de años y otros han sido talados y sustituidos. En este bosque hay jabalíes, ciervos, conejos y liebres y mucha variedad de pájaros. Era un lugar privilegiado de caza para el rey y sus caballeros. La parte mas bonita es la del lago, ¿quieres verla?
- ¿Un lago cerca del mar?
- Si, es algo único, ¿verdad?
- La verdad es que si, es mágico.
- Quizás este lugar tenga algo de magia…. ¿vamos?
- Eres el guía.
- Pues sígueme princesa.
- Oye, ¿para que me llamas así si aún no te he contestado?
- Por qué aunque no lo quieras eres una princesa para mi, y eso, no lo puedes cambiar.
- Vale, pues tu serás mi príncipe.
Rodrigo se paro y miro a Ana entristecido.
- Yo no puedo ser eso.. solo soy un lacayo, tu lacayo.
- Rodrigo, los lacayos dejaron de existir después de la edad medía.
- No creas, lo único que ahora se llaman de otra forma. Son criados y mayordomos y yo...
- Rodrigo, vamos a ser amigos, entre los amigos no hay rey ni sirviente.. solo amistad..
- Princesa, eres muy buena conmigo.
- Y tu eres un poco loco, no se como me atrevo a estar contigo.
- Te puedo asegurar, princesa, que moriría por defenderte, puedes estar tranquila.
- No se.. – dudo un segundo si seguir.- anda, guíame al lago.
Rodrigo se salió del camino y empezó a andar entre los árboles. Se movía con gran soltura y a Ana algunas veces le costaba seguirle. Estuvieron andando por lo menos media hora en la espesura. Al salir de un árbol Ana quedo deslumbrada por el sol, allí, ante ella había una llanura y el famoso lago.
- Este es mi lugar favorito.
- No me extraña, es precioso.
Rodrigo se sentó en la hierba, al borde de la orilla, en silencio. Ana se sentó a su lado, se estaba muy bien allí.
- Aquí me puedo pasar las horas sintiendo la naturaleza en su plenitud.
Ana no contesto, miraba el agua cristalina y limpia.
- ¿Cómo se puede mantener el agua tan limpia?
- Cuido de que sea así, poca gente conoce este lugar, me gustaría que si alguna vez vienes con más personas estas sean responsable.
- No te preocupes, no creó que venga aquí con nadie... me voy dentro de una semana, bueno, ya me quedan menos días.
- ¿De donde eres realmente?
- De Sotram, no se si conoces...
- Si, se donde esta. Famosa por su peña y el castillo en ruinas que hay en lo alto. He ido muchas veces allí.. – se paro en seco.- tenía amigos allí, hace tiempo.
- ¿Ya no tienes amigos?
- No, ya no.. bueno, ahora te tengo a ti, mi princesa.. ¿no dices que somos amigos?
- Si, claro, eso por supuesto.
- ¿De que es el curso?
- De “Técnicas de comunicación”. Mis padres tienen una tienda y estoy aprendiendo muchas cosas.
- Sabes, para comunicarse lo mejor es hacer teatro, ¿te gusta el teatro?
- Si, mucho.. aunque nunca he hecho.
- ¿Y que papel te gustaría interpretar?
- El de una dama que quiere a alguien y no puede estar con él por qué su padre se lo impide.
Rodrigo palideció.
- ¿Por qué ese?
- ¿Es malo?
- No.. no, que va, pero, hay muchos papeles y..
- Es uno que me gusta, será que mis padres siempre se han estado oponiendo a mi relación con.. – se paro bruscamente, otra vez le vino todo a la mente.
- Mi princesa, vamos a hacer teatro.. venga, yo haré de tu padre, tu eres una dama de la edad media.- respiro hondo y se encaro con Ana.- Hija mía, tengo que darte una gran noticia.
Ana se quedo muda, no dijo nada..
- Princesa, ha empezado la obra, debes de improvisar.
- ¿Pero como?, no tengo guión.
- El guión es un papel escrito, hazlo sin él. Todos los días improvisamos en el gran teatro del mundo, en el escenario mas grande del universo, donde entran todos los estilos, la mímica, la risa, la lagrima, no es tan difícil imaginar. Déjate llevar, tu alma de artista te dará la respuesta. Eres esa dama, yo soy tu padre, el dueño del castillo, el rey.. repetimos escena, entro y te sorprendo.- cambió la voz a mas ronca.- Hija mía, tengo que darte una gran noticia.
Ana aún no reaccionaba, estaba nerviosa, perpleja.
- No se si lo haré bien.
Rodrigo suspiro y la miro llena de convencimiento.
- Lo harás bien, créeme, nadie tiene las leyes de cómo hay que actuar, solo debes sentir lo que dices... ahora contesta.
- ¿Qué es padre?
- He concedido tu mano al príncipe de Castejar, es de la orden de Acerron, será una unión muy beneficiosa para todos.
- Padre, pero yo no puedo casarme con ese príncipe, mi corazón esta unido al de otro noble.
- ¿Otro noble?.... ¿Y por que yo no se de él?..- alzo la voz un poco mas para tronar.- ¿Quién es ese a quien anhelas?
Ana casi tembló de la efusión que su nuevo amigo le ponía a la frase, y con un hilo de voz dejo la respuesta caer.
- A Rodrigo Ramírez.
Rodrigo palideció y ahora fue él quien se quedo mudo por unos segundos antes de seguir con él papel.
- Es imposible hija mía, ese noble no tiene ni la mitad de las tierras que el Príncipe de Castejar, su unión no es beneficiosa. Tu mano será para el que yo elija.
- ¿Esa es tu última palabra?
- Si.
- Pues espero que no te arrepientas de tu decisión. – y se levanto como un resorte para alejarse de la improvisada escena.
Rodrigo de nuevo se quedo sin palabras…
- ¿Qué te pasa, Rodrigo?
- Yo soy Rodrigo Ramírez.. se que no te puedes casar conmigo, princesa, soy solo un lacayo..
Ana dudo antes de preguntar.
- ¿Eso forma parte de la obra?
- Claro, claro.. ya no hacía de tu padre, hacía de tu prometido, continuemos pues -. cambio el tono.- pero escapemos mi amor, si así lo deseas..
- Escapemos si, a otro mundo mejor, donde nuestro amor no sea imposible, donde vivamos siempre juntos y nadie nos mire como lo que somos, una princesa y un lacayo, si no dos personas que desean estar juntas.. sin demora, escapemos en nuestros corceles.. pronto.
- Así lo haremos mi princesa.
Se levantó y se marcho.
- Pero, ¿adonde vas? .- le preguntó Ana cuando casi desaparecía.
Él no contesto, espero un rato y se puso un poco nerviosa, ¿la habría dejado plantada?, menuda faena, pues ella sola no sabría regresar. Pasaron unos interminable minuto y el nerviosismo aumentaba.
- Princesa.- su voz la sobresalto.- tengo el gusto de ofrecerle este hermoso ramo de flores por su magnifica actuación.
Ana cogió el ramo de flores silvestres que le ofreció.
- Pero si no he hecho nada, ha sido una mini obra.
- Eso es lo que tu dices, princesa, pero es mucho mas.
Le aplaudió y se inclino ante ella.
- Siéntate a mi lado.
Rodrigo se sentó a su lado.
- Entonces te llamas así, Rodrigo Ramírez.
- Si, la verdad es que ha sido una coincidencia.
- Pues yo me llamo Ana Acerrón, ¿sabes?, y también lo has mencionado.
- ¡Es verdad!
Los dos rieron a la vez.
- ¿Y que mas artes dominas aparte del teatro?
- Oye, no te cachondees de mi, ¿vale?, que para lo que he improvisado no es para tanto.
- En serio, lo has hecho bien.. con un buen papel creó que harías maravillas.
- Bueno, también toco la guitarra y canto un poco.
- ¿Cantas?.. ¿Y que clase de música te gusta?
- De todo un poco. Me gustaba mucho Joaquín Sabina, pero ahora me gusta mas Ismael Serrano.
- Cantautores.
- Si.
- ¿Y la música medieval?, ¿te gusta?
- No se, he oído algo, si lo que canta Lorenna Mckenitt es medieval.
- En algunas canciones lo roza, si, pero si quieres escuchar algo medieval, yo te lo tocare en mi cabaña.
- Vamos.
- No, otro día princesa, así tendrás que venir si te pica la curiosidad. Además estoy esperando una cosa.
- ¿El que?
- A estas horas pues.. – bajo la voz a un susurro.- guarda silencio y observa allí.- dijo señalando con el dedo a un sitio del lago.- ya llegan, lo presiento.
Ana guardo silencio y observo, al poco rato una cierva seguida de un joven cervatillo bebía en el lago.
- Nació hace una semana y ya sigue a su madre con mucha agilidad.- le susurro.
Ana no tenía palabras, era lo mas bonito y cercano que había visto nunca a un ciervo. Lo miraba en silencio, poco a poco empezaron a aparecer mas animales para beber. Ana miro el reloj, la tarde se había esfumado en compañía de Rodrigo, había sido demasiado rápida.
- Rodrigo, tendría que irme ya para el piso.
El afirmo con la cabeza y se levanto despacito, Ana cogió el ramo de flores e hizo lo mismo, le siguió por el bosque hasta llegar al camino de piedras. Recorrieron en silencio aquel tramo, disfrutando del cálido sol que pronto se escondería. Rodrigo se paro un momento y cogió algo del suelo que le ofreció a Ana.
- Toma princesa.. esta flor crece entre las ranuras de las piedras, es difícil encontrar una pues casi siempre mueren pisoteadas. – dijo mientras se la entregaba.
- Que bonita.- dijo Ana mientras se la acercaba a la nariz para olerla.- y que bien huele, gracias.
La puso con el resto del ramo. Rodrigo le pudo coger dos más antes de llegar al principio del camino. Se pararon y se quedaron mirándose, por fin Rodrigo rompió aquel hechizo.
- ¿Te lo has pasado bien?, princesa.
- Si, la verdad es que me lo he pasado muy bien.
- Entonces...¿vendrás mañana?
Ana se quedo pensando y vio como la cara de Rodrigo se llenaba de angustia, sonrío abiertamente.
- Si, si me enseñas tu cabaña y la música medieval.
- Te esperare, princesa.
- ¿Aquí?
- Si, aquí te esperare.
Se tenía que ir, pero algo la retenía allí, de pie, sin moverse, y no sabía concretamente lo que sería... cuando una pregunta surgió de improviso.
- Oye Rodrigo, si tanto te gusta estar conmigo, ¿por qué no quedamos esta noche y salimos con mis amigos?
- Es que yo no suelo salir por las noches, princesa. No me gustan los sitios llenos de gente, llenos de humo, llenos de contaminación. Prefiero la naturaleza, pasear, sentir el sol, el aire.. todos los elementos, no se si me comprendes... y sobre todo.. me gusta estar contigo solamente, al menos ahora.
Ana se quedo un poco confusa.
- No me comprendes, ¿verdad princesa?
- No mucho, pero te respeto.. tengo un amigo que le pasa algo por el estilo... – dudo un momento más, se miraban intensamente, no deseaba irse.
- Princesa, mañana nos vemos.
- Si, hasta mañana.
Ana cruzo la calle y desde la otra cera miró atrás, él la observaba desde la entrada del camino, torció la esquina y se marcho hasta el apartamento. Tenía la extraña impresión de haberse dejado con él un pedacito de su corazón.

Paula entro al apartamento y lo primero que percibió fue el agradable olor de las flores silvestres que estaban metidas en un jarrón.
- Ana, Ana..
Ana no contestaba, ¿dónde se habría metido?. Se acerco al cuarto de baño y hallo la contestación de su pregunta, se estaba duchando. Fue hasta el frigorífico y se saco algo para pizcar, a los pocos minutos salía su amiga ya arreglada.
- ¿Dónde te has apañado esas flores?
- Es que he dado una vuelta y las he comprado en una floristería que me he cruzado.
- Así que sales cuando no estoy, ¿eh?
- Me he dado una vuelta cortita.
- ¡Ya!.. bueno, pues esta noche sales con nosotros, ¡eh!, que me lo has prometido al medio día.
- Si, te dije que saldría y saldré.
- Por cierto, te has perdido una tarde estupenda en la playa, estaba el agua muy buena y...
Ana no oía a su amiga. Ella pensaba en Rodrigo, su extraño amigo, que poco a poco le iba entrando en alguna parte de su corazón. En el lago, en los ciervos, en el mundo que estaba descubriendo a su lado..

7 comentarios:

d´paula dijo...

Siempre allí. Intuyo que Rodrigo estuvo siempre allí y que no podría salir jamás. Pero.... por qué eligió a Ana?; ¿O acaso no era la primera elegida?. Acaso vivía una condena de no poseer nunca el amor, de rozarlo y nada más. Seguiremos leyendo.
Un beso

Ana dijo...

Todo a su tiempo D'Paula, todo a su tiempo... poco a poco se ira descubriendo las cosas.. por ahora vamos a dejarlo en chica conoce a chico, y existe una cierta simpatica entre ellos.
Un beso!

Alatriste dijo...

Me lo imprimo y me lo llevo a la cama, pues es mi sitio favorito para leer. Je, je, je.
Espero que no te importe y me gustaría darte las gracias por el estupendo serial que estás creando.
Cuídate mucho.

RICARDO BATICÓN dijo...

Te digo lo mismo que en mi comentario del capitulo IV... que es fascinante este relato tuyo sobre las aventuras de Ana, Rodrigo... y Paula. Muy entretenido, Ana. Esperaremos nuevas entregas!

kokrann dijo...

Es normal que Ana quiera estar con ese chico. La trata como a una Princesa, aunque a veces se le nota de que no se siente a gusto. A ver qué ocurre al final...

Un beso!!

Ana dijo...

No me importa que te lo imprimas.. para nada.. como si te quieres ir imprimiendo el resto de los capitulos y al final te haces el mini-libro... jeje..
Un besote Alatriste!

Ana dijo...

Pues de hoy no pasa que tenga nueva entrega.. y que os explique el porque de mi ausencia durante estos días!
Un beso Ricardo!
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Pues para el final.. final todavia queda.. pero poquito a poco se ira descubriendo todo..
Un beso Kokrann!