jueves, 11 de diciembre de 2008

Por siempre alli - 2ª Parte

A partir de mañana empiezo el curso de preparación al parto, con lo cual no se si tendré tiempo para poder meter una entrada. Así que las susodichas las voy a adelantar al Jueves.
Un besito y feliz fin de semana a todos!!
CAPITULO XII

- Por hoy creó que vamos a dar por concluido el entrenamiento. Tengo que reconocer que sois gran alumno para no haber estado nunca en contacto con las armas.
- Gracias, mi señor.
- Mañana refinaremos mas tú estilo y para el día del torneo creo que seréis un excelente escudero. Si es así, os tomare bajo mi mando para el resto de la vida.
- Sería un gran honor para mí.
- Ya lo creo, de ser un vulgar lacayo a ser un escudero hay una gran diferencia.- dijo una voz a su espalda.
Los dos se arrodearon, era el mago.
- ¡Armel!, ¿qué os trae por el patio de armas?, ¿no sois contrario a la violencia?
- Si, así es, aunque en algunas ocasiones esta sea necesaria. Como en el torneo de dentro de dos días.
- Será por una noble causa, el amor.
- Por amor se hacen tantas batallas en la vida.. tantas cosas... – su tono era melancólico.- pero yo he venido por otra causa, deseo hablar con su aventajado escudero, si es que ya ha terminado hoy de instruirlo.
- Esta a su entera disposición Armel.- dirigiéndose a Rodrigo.- Acompáñalo, quizás te quiera instruir en otras cosas.
- Si, mi señor.
Rodrigo se marcho con el mago.
- Me quede esperando tu visita por mi aposento. Me molesta que al final allá tenido que venir en tu busca.
- Yo no se donde se hospeda.
- No me mientas, se que lo sabes.
No dijo nada mas, bajaron hasta el laboratorio y una vez allí el mago hizo que su acompañante tomara asiento.
- Ahora explícame que es lo que pasa.
- No se a que se refiere.
- Me refiero a tu condicionamiento, a no saber nada cuando lo sabes todo, a eso me refiero.- empezó a dar vueltas mientras hablaba.- algo en ti ha cambiado, tu no eres el palurdo de hace un mes escaso que se escapo por amor con la princesa. En muy poco tiempo has adquirido el conocimiento de un sabio, se ha desvelado en ti una magia superior que supera hasta la mía propia. En cambio sigues comportándote como un pobre lacayo ignorante ante tus superiores, cuando ellos son los lacayos a tu lado.
- No comprendo lo que me decís.
- Pues si no lo comprendéis lo vais a comprender bien pronto.- se acerco a una de las vitrinas y saco el frasco con el liquido azulado que Rodrigo tan bien conocía el efecto.- bebe de este liquido.- dijo mientras lo echaba en una copa.- y comprenderás todo lo que te digo.
- No lo haré.
- ¿Por qué?, ¿acaso sabes su efectos?
- Los desconozco, por eso no he de beber.
- Si bebes de este líquido, tú que no sabes nada, te harás tan sabio como yo. No tendrás que servir a nadie nunca más.
- ¿Y para que quiero saber tanto?, se todo lo que debo de saber, no necesito mas conocimientos.
- La desconfianza mora en tu interior, has perdido la inocencia de muchacho, pero esa no es la causa por la cual no deseas beber. Tu sabes lo que te estoy dando tan bien como yo, ¿verdad?
Se hizo un largo silencio, Rodrigo sabía que no podía engañar al mago, que él lo sabía aunque no comprendía muy bien, así que decidió hablar.
- Esa pócima me dará años de invisibilidad inmortal, entendimiento con los animales, y conocimiento de alguien que me espera sin saber que lo esta haciendo.
- Eso es lo que quería oírte decir muchacho. Has regresado del viaje a ninguna parte, ¿verdad?..
- ¿Qué sabe de eso?
- Mucho más de lo que crees. Soy un mago, veo mas allá de lo que parece. Ahora hablamos igual. La princesa aún no esta enamorada de tu señor, pero lo estará si tu consigues unas gotas de su sangre y haces que beba de un mágico brebaje que preparare con los pétalos de la rosa del amor.
- ¿La rosa del amor?
- Si, es roja aterciopelada con los bordes ennegrecidos. La encontraras en los jardines del castillo. Haz de decirle al jardinero que te de cuatro de ellas que aún no hayan abierto pero estén a punto de hacerlo.
- Así lo haré.
- Debes de traérmelas ya, el torneo es dentro de dos días como ya sabes, y el brebaje debe de madurar al menos un día completo.
Rodrigo no contesto, se marchó.

La princesa bordaba acompañada de su dama de compañía en el jardín, era su sitio preferido, el mejor que ella recordara. Su madre se sentó junto a ella, la observo durante un rato.
- Adela, retírate, yo me quedare con mi hija.
La mujer se levanto silenciosa y se alejo de las dos.
- ¿Por qué te escapaste con Rodrigo?
- Era en quien mas confiaba de los hombres que conozco en el castillo.
- ¿Seguro que solo te movía eso?
- Si madre.
- Hija mía, ¿en tu corazón.. – detuvo sus palabras cuando vio a Rodrigo acercarse.
- Buenas tardes, mi reina, ¿me permitiría coger unas rosas de ese rosal para regalárselas a mi madre?
- Si.- lo observó mientras cogía el ramo y de reojo observaba a su hija. Cuando se iba le increpo.- Dime Rodrigo, ¿por qué aceptaste acompañar a la princesa en su huida del castillo?
- Ella me lo pidió así, mi señora. Necesitaba a alguien que la protegiese y yo..
- Tu no entiendes de armas, ¿verdad?
- No mucho. aunque manejo un poco la espada, tengo coraje, daría la vida si fuera necesario por el rey o por cualquiera de sus descendientes. En este caso, la princesa.
- Tus palabras no carecen de valor, y se que son nobles. - El asintió con la cabeza.- puedes retirarte.
Mientras Rodrigo se marchaba del jardín, la princesa no pudo aguantar lanzarle furtivas miradas, miradas que no fueron pasadas por alto por la reina.
- Hija mía, el no siente nada por ti. No se porque extraña razón te encaprichaste de un lacayo, pero ese no es tu destino. Debes de pensar en el príncipe de Lope como tu futuro esposo.
La princesa se sintió pillada en falta, pero su recio carácter la hizo actuar con serenidad.
- No se de que me hablas.
- Si lo sabes mi niña, a tu madre no puedes ocultarle nada.- su tono se torno mas serio.- pero recuerda lo que te he dicho, tu destino es otro.
Se levantó y se alejo. La dama de compañía llego al poco rato y observo que su princesa lloraba en silencio.

Rodrigo terminó de comer y mientras sus hermanos se dispersaban ayudo a su madre a recoger la mesa y fregar todos los cacharros. Un confortable ruido de hogar inundaba la pequeña cabaña en la que habitaban. Los ruidos se fueron calmando, Rodrigo observaba como chispeaba el fuego, oyó como se acercaba su madre y se sentaba a su lado, como rompía aquel silencio.
- Dentro de dos días será el día del torneo, tu servirás a tu señor.. y después.. ¿te iras para siempre?
- No se muy bien cuando lo haré.
- Se que voy a echarte de menos, pero estoy tranquila sabiendo que serás feliz.
- Cuando me escape por primera vez con la princesa, fue por amor, pero aquello salió tan mal que me alegro de esta segunda oportunidad. Quizás ella también se enamore del señor de Lope y...
- No se si se podrá enamorar, pero él le dará la vida que merece. Contigo eso nunca lo hubiese conseguido, date cuenta que es princesa.
- Lo se madre, pero algunas veces..
- El amor manda en los corazones de los enamorados, y la razón se queda anulada completamente.
- El amor.. es tan extraño.
- Yo fui concertada en matrimonio con tu padre. El me cortejo y me conquisto, cuando nos casamos y por primera vez fuimos uno, supe que nunca podría ser de otro hombre.
- Espero que eso le ocurra a la princesa con el príncipe.
- Tu sabes como es eso, se te nota en el fondo de tus ojos, fue con aquella chica, con Ana, ¿verdad?
- Fue maravilloso, aunque luego me sentí tan culpable, tan avergonzado..
- Era la única oportunidad que tenías, tu existencia era la de un ser frío e invisible. Tu reacción fue la natural de cualquier hombre en un estado tan precario.
- No obstante no lo debería de haber hecho.- su mirada y su voz se ensombreció.- quizás nunca debería de haber..
- Nunca pienses lo que no deberías de haber hecho. Las cosas son así, ahora estas aquí de nuevo, conmigo, charlando sobre cosas que nadie se las creería, y yo, una pobre campesina temerosa del mal oscuro, creyente en Dios, te escucha, te cree, e intenta comprender todo lo que me cuentes. Por eso nunca debes de abandonarte a la desesperanza, pues hasta lo más imposible puede ocurrir.
Rodrigo no pudo contener una lágrima que emergía de algún secreto rincón de su alma y se vio abrazado por la madre.
Rodrigó salió a la puerta de la casa, no podía dormir. Miró al cielo y estaba estrellado con una luna Llena inmensa... ¿dónde estaría ella ahora?.. ¿Se acordaría de él aún?.. ¿lo habría olvidado todo?.. una estrella fugaz surco luminosa el firmamento, él deseo con todas sus fuerzas que si lo había olvidado algo la hiciera recordar, recordar...

2 comentarios:

Ricardo Baticón dijo...

Hola Ana

ya puedes perdonar pero si durante el añó ya andamo mal de tiempo, ahora en estas épocas navideña todavía peor, todo son compromisos!... cafés, comidas... A si que hacía tiempo que no dedicaba a leer con tranquilidad tus relatos, y no dejo de sorprenderme por tu gran capacidad para desarrollar toda esta historia, qué imaginación y qué esfuerzo!. Enhorabuena.

kokrann dijo...

Seguro que tarde o temprano se reencontrarán. Lástima que aún no lo sepan...

Me "alegra" que la conciencia reconcoma un poco a Rodrigo. Demuestra así su noble corazón ;).

Un abrazo