sábado, 17 de mayo de 2008

Un día cualquiera.

Esta mañana cuando me levante mire el calendario y era Jueves 31, no Martes y trece. Luego recuerdo que entre sueños eche la pierna derecha primero, pues según por donde me salgo de la cama ese es el primer pie que pisa el suelo. Para mas “in”, yo no soy supersticiosa, jamás lo he sido. Lo de cruzarte con un gato negro o pasar debajo de una escalera nunca le di mas importancia de la que en realidad tiene. Pero hoy, hoy, he empezado a dudar de mi buena suerte. Para desayunar me puse a cortarme unas tostadas y en la tercera rebanada me hice una raja en la mano. Fui a curarme y mientras lo hacía se me fue la leche y se me quemaron las tostadas. Al limpiarlo todo, la hora de irme al curro se me echo encima, con lo cual decidí no desayunar, por un día no pasa nada, pense. Mire por la ventana para ver el tiempo y hacia un sol espléndido. Salí y di tres pasos, se puso a diluviar, Como aun estaba cerca volví a por un paraguas, no encontraba ninguno, cuando por fin localice uno estaba con dos varillas rotas. Gracias al cielo tengo un chubasquero que me lo metí como ultimo recurso. Salí de casa corriendo, llegue tarde a la parada del autobús. Lo perdí, si, delante de mis narices. Cuatro años cogiendo ese autobús y hoy, precisamente hoy, me doy cuenta que el conductor del mismo esta sordo y algo cegarruto. Vamos, ¡creí dejarme la garganta gritando!, bueno, quizás tenia que haber contratado a la Monserrat Caballe para que gritara por mi. Decidí coger un taxi, a grandes males grandes remedios, así que me fui a la parada mas cercana, no había ni un taxista. Espere unos minuto y cuando por fin llego uno.. se me vino el alma a los pies, el chaval tendría poca experiencia y llevaba un callejero al lado. Mas ya era tarde, le dije la dirección y el pobre tardo un rato en elaborar la ruta, y oh, ¡atasco!, el gran problema del siglo XXI. Cuando por fin me baje de aquel taxi y entre a la oficina llevaba justamente una hora y cuarto de retraso, que se dice pronto. Antes de poder sentarme ante mi ordenador y al quitarme el chubasquero me di cuenta de que estaba empapada por ciertos sitios, sitios que se suponía me cubría el “chuba”. Al examinar este mas detenidamente me di cuenta de que estaba agujereado con una colilla de cigarrillo, de algunos lugares es difícil no salir de allí sin heridas de guerra. Total lo deje en el perchero y cuando por fin senté el culito en mi silla y me disponía a encender el ordenador me llamo mi jefe, creí intuir lo que pasaba. Me echo un regañón de un par de narices, y es que vamos, cuatro años trabajando en esa oficina sin llegar ni un día tarde y llegas uno… Después de la gran bulla me fui “por fin” a mi puesto de trabajo, no se, pero se notaba que tenía la negra. Trabajo en un departamento de ventas por teléfono y voy a comisión, pues hoy, ni una, aparte de que lo único que recibí fueron casi todo quejas de clientes insatisfechos. La mañana se me hizo mas larga que de costumbre y las tripas no dejaban de sonarme, y es que cada vez que a mi me suenan las tripas, me suenan, parecen que están huecas. Mi compañera de al lado me mirada de forma rada, creería que me estaba tirando chuscos... algunas veces incluso la sorprendía olfateando el aíre. En ese preciso momento tome una determinación, los desayunos, sagrados, ya pueda llegar tarde a la oficina, al medico o a misa. Cuando salí del trabajo regrese, ¡Aleluya!, sin ningún incidente. Me calenté la comida de al medio día y cuando llevaba el plato para la mesa no se como tropecé y, plaf, la comida al suelo, el plato roto… la verdad es que tal y como iban las cosas no me extrañe. Asustada, rehúse hacerme nada, con un par de latas de conservas (menos mas que no me corte al abrirlas), comí y decidí que el resto de la tarde no me movería de casa. Sonó el teléfono, era mi hermana que me pedía que si me podía quedar con los niños un rato. Mis sobrinos, esos pequeños a los que adoro, accedí con la condición de que me los trajera a casa, de salir ¡nada!. Mi hermana se puso muy contenta. Pablo y Macarena son dos soles, pero esta tarde, no podía ser de otra manera, estaban demasiado revoltosos. No es normal en ellos, pero, ¿ha sido algo normal en este accidentado día?, no se, lo duro realmente. A los cielitos le dio por jugar al pillar y en su desesperado intento de escapar el uno del otro se cargaron el jarrón chino que me traje de allí cuando fui en las pasadas vacaciones, una de las figuras de mi nacimiento, que lo había pintado en una gripe hacía tres navidades y lo tengo puesto todo el año sobre un mueble que le hice especial para tal fin y la lampara que tengo en mi rincón de lectura. Ellos jugaban y jugaban y se iban cargando cosas, y yo, impasible, tumbada en el sofá, intentaba relajarme, al fin y al cabo, era mi día de mala suerte. Todo eso lo estaba provocando yo misma, con mi enigmática energía negativa. Los pequeños cuando se dieron cuenta de sus destrozos empezaron a llorar y a rogarme que los perdonase, y fue tal escándalo el que me formaron que acabe con dolor de cabeza. Yo les repetia una y otra vez que no se preocupasen, pero ellos, como un misterio desconocido que aún no comprendía, se empeñaban a seguir pidiendo perdón hasta la saciedad. Como si no se creyesen que su tía, en un estado descomunal de cortesía y consideración, los perdonaba. Tengo que reconocer que cualquier travesura, se la he regañado gravemente hasta hacerlos sentir tan culpables, que solo entrar su madre por la puerta se lo confesaran sin pestañear, pero hoy, hoy mis queridos sobrinos solo me produjeron eso, destrozos y dolor de cabeza. Me tome una aspirina y les di a ellos de merendar, los senté a ver la tele y como no, para no cambiar el rumbo de los acontecimientos, la tele se rompió. ¿Qué hacer para entretenerlos?, les conté algunos cuentos y me sentí anciana, eran los mismos cuentos que me contaba mi abuela cuando era pequeña. Milagrosamente, pasamos la tarde sin mas incidentes. Cuando llego mi hermana, los nenes le contaron, como era su costumbre, los desperfectos ocasionados. Mi hermana me prometió regalarme una lámpara similar a la que yo tenia en “mi rinconcito de lectura” y se marcho dándome las gracias. Me quede sola, sin tele, en una casa vacía, y sin fuerzas para no hacer nada mas. Supongo que si hubiese tenido un perro se hubiese largado como el del anuncio, o de haber tenido un canario, ese día se habría muerto. Me hizo gracia ese pensamiento pues me acorde de los chanclas y de su canción, cogí la guitarra y al ir a tocar la segunda estrofa me saltaron las seis cuerdas. He dejado la guitarra tumbada en el sofá y me he venido a la cama, pues como dice Manolo García "es donde mejor se esta cuando llueve", y a tal evento, aun sigue lloviendo en la calle.

12 comentarios:

Lola dijo...

jajjajaja. Ana, te vamos a buscar curro de guionista de monólogos.
Es buenísimo.
La guerra que tienen que dar los sobrinitos...

Me ha gustado mucho, muy ágil y muy divertido.

Un beso.

Extensus dijo...

Muy bueno el monólogo. Lo estaba leyendo e imaginaba a uno de los tipos que salen contando este tipo de cosas en programas de la tele.
Saludos.

Anónimo dijo...

Hola, te invito a que veas la entrevista que Mara Torres le ha hecho Manolo García en La 2 Noticias, en nuestra página tienes el vídeo, y si te apetece comentar, puedes utilizar allí tb los comentarios.

Vídeo entrevista a Manolo García en La 2 Noticias

Saludos

Mara Torres Página no oficial (Labana blog)

Ana dijo...

Pues los sobrinitos sueles ser buenos... pero ese día.. ¡uf!... guerra asegurada... y lo del curro, pues mira.. no estaría mal.
Un besote Lola.

Tendría que ser una mujer, y por el caracter desenfadado me quedaria con Anabel Alonso que es un tanto histerica.. en hombre.. pues no se.. ¿a quien elegirias tu?, Un abrazo Extensus.

Anonimo gracias por los enlaces de Manolo Garcia, ahora me pasare a verlos. La verdad es que me encanta este hombre.. Un saludo.

Tamara Sánchez Torralba dijo...

Jajajaj, es muy gracioso!!
Pero de verdad te pasaron todas esas cosas???
Yo me habría tirado ya por la ventana!jajaj
Describes muy bien, pues me he imaginado cada cosa, las carreras de tus sobrinos y el olfateo de tu compañera, jjajajaj.
Un besitoo

Ricardo Baticón dijo...

Estoy con Lola, este post es digno del mejor guión para monólogos del cLUb de la comedia.

Me he reído y lo comparto porque me temo que todos hemos tenido algún día parecido al que comentas. A lo mejor no tiene que ver que fuera martes y 13, pero yo pregunto ¿por qué hay días que no sale NADA BIEN y otros TODO BIEN?... me refiero a cosas que no dependen de tí. Un día pierdes el metro o el bus delante de tus narices, luego llega con retraso a tu destino... y así un continuo de cosas. Y otro día, desde el ppio sabes que todo va a ir bien, hagas lo que hagas (coges el tren a su hora, compras el libro que buscabas, en el trabajo todo ok...). No sé, curioso, cosas de la vida.

Tere dijo...

Bueno bueno Ana!! jajaja me reido un ratillo mientras lo leia.Ains me imagino ahi a la compañera olfateando jajaja Y lo del autobus,que tiene narices el asunto si jaja
Parece que cuando algo empieza mal,mal acaba por lo que hemos visto.
Un beso!

Martha dijo...

¡Dios mío!¡Qué día! No me extraña que acabaras agotada..., me he reído un rato, muy bueno.

Quería invitarte a mi blog, he contestado tu comentario con una entrada, y, por cierto, hay algunos comentarios de otros visitantes que te hablan a ti, he pensado que podría interesarte.

Espero verte pronto.
Un abrazo.
Martha.

Ana dijo...

Yo, cuando tengo un mal día, me suelen ocurrir otras cosas. Es un monologo que se me ocurrio una tarde de esas que estas agotada pues no has tenido eso, "un buen día" ... y la verdad, me quedo tan simpatico que se me ha ocurrido ponerlo en mi blog.
Un saludito Tamara.

Cuando algo tiene que salir mal, saldra peor.. o algo así decia la Ley de Murphy (si es que se escribe así).. y es que hay días que mas vale que no se levante uno, yo hace poco tuve un día de esos y cuando terminas estas que ¡uf! ... pero bueno, siempre tienes que pensar en la canción de Serrat.. "hoy puede ser un gran día"... e intentarlo de nuevo..
Un beso Ricardo.

Hay días que empiezas bien y terminas mal, otros que empiezas mal y terminas bien, otros que son perfectos y otros q son desastres.. como a la protagonista de este monologo.. en fin.. en eso esta el vivir..
Un beso Tere.

Me pasare a verlo, no lo dudes. Gracias por visitar mi blog y espero que de vez en cuando sigas viniendo.
Un beso para ti Martha.

@ngelito dijo...

Perdona que te diga, pero me he reído mucho leyendo esto. Le podría haber ocurrido a algún personaje en una película, por ejemplo al que sale en "Jo que noche", una peli muy entretenida por cierto.
No quiero echarle toda la culpa a tu negatividad, pero si es cierto que si te enfocas en lo que no quieres que te ocurra, lo atraes. Es mejor enfocarse que lo que deseas que ocurra, y que sea mas bien bueno para tí y para los que te rodean.

Que tengas buen día, un beso.

Ana dijo...

Angelito, tranquilo.. es un monologo que me invente hace ya tiempo en un día que estaba un poco "cajon desastre".. jejeje!!.. y es muy divertido, la verdad. No hay nada que perdornar... me alegro de que te haya gustado.
Un saludito para ti y que tengas tu tambien un buen día!

@ngelito dijo...

Pues te ha quedado de película, jejeje. Ponte en contacto con algún director y se lo pasas, jejeje.

Hasta luego