martes, 13 de enero de 2009

Por siempre alli - 2ª Parte

CAPITULO XVIII

Llegaron a su destino el lunes a las diez y medía de la mañana. Víctor las esperaba y fue con ellas para instalarse en un hotel de Castillo del Mar. Se marcharon para la playa que estaba a esas horas empezando a llenarse de gente y se plantaron allí. Ana observo a su amiga con Víctor y cuando los vio bastante endulzados se escurrió sutilmente de la escena. Dentro le bullía la necesidad de buscarlo otra vez, pero esta vez con la certeza de que existía. Marcho hasta el castillo y había una excursión de turistas visitándolo, se adentró en el bosque y fue hasta la cabaña. Entró y estaba todo igual, la recorrió y fue hasta el invernadero de atrás. Allí había varios cuadros y esculturas, incluso algunas cosas antiguas, pero no veía a nadie. Se fijo en los antiguos pergaminos y se acerco hasta las estanterías. Los examino uno a uno, buscando el de la formula que había encadenado a aquel chico, pero no estaba.. quizás había sido destruido. Salió de allí y fue hasta el lago, aquel lugar de encuentro. No había nadie.. Ana cada vez estaba convencida que aquel día lo había condenado a algo más, a que no pudiera ser visto por ella. Si lo pudiera ver.. solo una vez..

Rodrigo estaba sentado en la cama de su cabaña cuando vio que la puerta se abría y entraba la luz. Una sombra intercedió aquel halo, su corazón palpito alocado, era ella otra vez.. estaba allí, en la habitación. Vio como lo observaba todo, como pasaba al invernadero, como buscaba entre sus pergaminos.. como salía.. La siguió hasta el lago, vio como se sentaba en la hierva. Se sentó a su lado, no se atrevía a tocarla, él estaba frío como el hielo.

Paula echo de menos a su amiga, se había escabullido otra vez.. ¿adonde abría ido?..
- Víctor, Ana no esta, se ha marchado.
- ¿Pero donde se habrá ido sola?.
- A buscarlo.
- ¿A quién?
- A Rodrigo, tenemos que ir a ver si la vemos, es que me contó unas cosas muy extrañas, no se, creó que ese chico la ha trastornado seriamente.
- ¿Qué cosas?
- Me dijo que.. que..- Paula dudaba si contárselo a Víctor o no.- es que, bueno, mi amiga no esta loca.. aunque creó que esta algo trastorna con lo del chico este y..
- Dímelo ya, carai..
- ¿Te acuerdas de Rodrigo?
- Si, aquel chico que buscaba y tal..
- Pues dice que es un fantasma o algo así, que lo conoció en el bosque que hay alrededor del castillo, que.. – Paula cayo, Víctor se había quedado blanco.- ..¿qué te pasa?..
- Paula, tu amiga no esta loca. Dice la leyenda que hay un fantasma en el castillo que espera el amor perdido.. quiero saberlo todo.
Ahora fue a Paula a quien se le escapo un escalofrío y empezó a relatarle todo lo que concernía con aquel asunto.. todo lo que le había contado Ana.

Ana cerró los ojos, el sol la calentaba de forma insistente, notó un pesado cansancio y pronto se quedo dormida.

- Paula, todo lo que me cuentas tiene sentido. La cabaña de la que habla Ana existe en el bosque, la conocemos por la cabaña encantada, nadie nunca ha podido entrar en ella, una fuerza desconocida la protege y si Ana lo ha hecho, es por qué la ha invitado el dueño de la cabaña. El bosque esta protegido por él, si entras con buenas intenciones no te pasara nada, si entras a destrozarlo pobre de ti. Siempre ha pasado así, y todo el mundo lo sabe en “Castillo del Mar”.. por eso, quizás, se conserve tan bonito. El castillo nadie lo ha podido ver aún por dentro, solo tú amiga porqué la ha invitado el morador del castillo. Al igual que la cabaña solo se pueden ver los alrededores.. ¿no lo comprendes?.. tu amiga no te ha mentido en lo mas mínimo.
- Pero yo no me quedo tranquila sabiendo que se ha ido en busca de ese fantasma.
- El no le va a hacer nada, es evidente que esta enamorado perdidamente de ella.
- Me da igual, tengo que buscarla, ¿vas a venir conmigo o no?
- Si, lo haré.
- Pues vamos.
Se levantaron y fueron hasta el castillo, allí no estaba. Se marcharon para el bosque y Víctor se detuvo.
- Paula, yo en el bosque he estado poco, podemos perdernos.
- No creó que sea tan difícil, vamos.
Los dos se introdujeron en la espesura.

Rodrigo sintió que alguien entraba en el bosque, miró a Ana que dormía placidamente y en un segundo se traslado hasta donde estaban los intrusos. Al pronto no los reconoció, cuando su corazón dio un segundo vuelco.. eran los amigos de ella.. pero se iban a perder, igual que aquel día lo hiciera Ana. Pensó una rápida solución, eso era, eso haría.

- Paula, esto esta cada vez mas espeso.. deberíamos de volver.
- Tenemos que encontrar a Ana.
- ¿Y si esta en el hotel?, no hemos mirado, quizás deberíamos de ir. Ella sola no creó que se meta otra vez en este berenjenal..
Paula se detuvo, respiró hondo, y es que el agobio la estaba invadiendo con lo que le costaba mas respirar. Víctor se preocupo al ver la palidez de su amiga.
- ¿Estas bien Paula?
- No lo se... la verdad.. pero hay que continuar.
Iba a dar un paso cuando un relincho la paralizo. Dos caballos aparecieron de la espesura rodeándolos. Uno de ellos relincho de nuevo y el otro se arrodillo para que pudieran acceder a su lomo. Paula y Víctor se quedaron mirando a los dos animales sorprendidos sin apenas moverse. El caballo que permanecía de pie, daba vueltas alrededor, acerco el hocico hasta la espalda de Víctor y este dio un paso hacia delante asustado. Paula se aferraba a él temblando como una hoja.
- Víctor.. tenemos que escapar de aquí como sea.- le comento en voz baja.
Víctor observo en silencio. Aquellos corceles realmente no parecían amenazantes, si salían huyendo se perderían mas en el bosque.. quizás solo querían ayudarle a encontrar la salida. Quiso recordar de alguna vieja historia de alguien que también se había perdido y le había pasado algo similar.
- Tenemos que montar en ese que nos ofrece su lomo. Me da la impresión de que nos va a ayudar.
Paula no daba crédito a sus oídos..
- ¿Qué?.. ¡tu estas loco!, son animales salvajes.. – exclamo histérica.
- No nos harán nada, confía en mi.
- Ni loca, yo no me acerco.
Víctor se aproximo al caballo arrodillado y se montó sobre su lomo.
- Venga Paula, no pasa nada.- le extendía la mano y la miraba con intensidad.- confía en mi.
Paula se aproximo temblando, se montó detrás y se aferró fuertemente a Víctor. El bello corcel se levantó despacio y camino detrás de su compañero. Los dos notaron el suave paso con el que iban los animales, como si conociesen de la inexperiencia que sus jinetes tenían. Paula poco a poco empezó a reconocer aquellos árboles, tuvo la sensación que había pasado alguna vez por allí pero a mucha más velocidad. El Claro se hizo inmenso y llegaron al buscado lago. El animal volvió a descender sus francos traseros para que pudieran descender sin dificultad sus ocupantes. Paula fue la primera que vio a su amiga allí tumbada, en la hierva, yerta. Corrió a su lado y se arrodillo asustada.
- ¡Ana!.. ¿estas bien?
Ana despertó somnolienta de su letargo y miró a su amiga. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que seguía en el lago. Bostezó sonoramente y se reincorporó sentándose.
- Me he quedado dormida.. al menos eso creó... ¿hace mucho que habéis llegado?
- Ahora mismo..
- ¿No os habéis perdido?
- Si, un poco.. – titubeó.- pero dos caballos han llegado y no han traído hasta aquí.
- Dos cabal.. – se cortó, miro alrededor hasta que se cruzó con los dos corceles.- Son ellos.
Se levantó presurosa y fue hacía los animales, estos se acercaban solícitos a la vez. Paula y Víctor se quedaron asombrados ante la escena. Los acarició con confianza.
- Decidme, ¿dónde esta Rodrigo?.. ¿dónde?
Los animales se miraron entre si, Rodrigo estaba al lomo de Zahir y observaba apenado la escena.
- Llévame tu, vamos al castillo.- le dijo a Zahir.- Tu llevaras a mis amigos, Azahara.
La yegua se acerco a los dos sorprendidos amigos y se hinco de nuevo para que pudieran montar. Ana de un ágil salto se montó en el lomo del corcel.
Rodrigo en segundo se vio transportado a los cuartos traseros del animal, así le dejaría espacio a Ana.
- Agarra bien las clines, Víctor, y tu sujetate bien a él. Apretad las piernas y no os pasara nada, ella sabe donde debe ir.
Con esas palabras se encaminaron de nuevo para el castillo, aunque a bastante más velocidad que al principio. Cuando llegaron a la puerta los animales pararon de golpe.
- Tenemos que entrar al castillo. – comentó Ana decidida.
- ¿Y como lo vamos a hacer?, este castillo esta encantado, nadie a entrado aquí nunca.
Ana miró a Víctor con una indecisión impropia.
- Yo he entrado y he salido del castillo sin mas, y se que lo puedo hacer otra vez. Vosotros entrareis conmigo.
Víctor miraba a Ana atónito, creía que una irremediable locura crecía en ella. Ana dio unos pasos atrás con su montura y decidida se enfilo para la puerta. Rodrigo emitió un pensamiento de apertura desde la grupa del animal, la puerta se abrió al paso de Ana y traspaso el umbral, Azahara paso tras su compañero y la puerta se cerró tras ellos. Ana respiro hondo, bajo del caballo en un ágil salto y miro al otro corcel. Este como si la comprendiera se arrodillo para que sus ocupantes pudiesen tomar también tierra. Paula y Víctor descendieron al suelo y no soltaban ni una palabra. Ana empezó a andar por aquellos parajes, estaban como los recordaba de aquella noche, pero no sentía nada, un hermoso sol lo iluminaba todo apartando sombras de fantasmas. Al llegar al patio de Armas miro hacía la ventana, recorrió el lugar lentamente, intento abrir la puerta y no pudo. Sus dos amigos la seguían en silencio. Los animales se habían quedado en el lugar donde fueron desmontados. Rodrigo los seguía a los tres con el corazón lleno de tristeza. Todo había salido mal, ella no lo veía, pero, ¿por qué?.. si parecía que deseaba verlo. La angustia se apoderaba de él, al igual que de ella.
Ana se detuvo y empujo la puerta de entrada al castillo, fue accediendo a cada una de las habitaciones, subió las escaleras y entro a su aposento. La cama estaba desecha, nadie se había entretenido a ponerla bien. El arpa estaba allí, donde la dejara aquel día. Se sentó y la empezó a tocar, no sabía sacarle dos notas seguidas. Lo intento una y otra vez, todo era inútil. No lo podía soportar, empezó a llorar de nuevo, silenciosamente, se supo sola y abandonada. Al principió sus lagrimas eran tranquilas silenciosas, pero poco a poco, se convirtió en un apasionado y acongojado llanto sin tregua.

Paula vio a su amiga entrar al castillo, de la mano de Víctor la siguió por las distintas habitaciones, poco a poco su miedo se marcho, empezó a disfrutar de la gran maravilla que era aquel lugar. Subió las escaleras y observo a su amiga sentarse en el arpa, creyó oír una hermosa melodía, pero en realidad eran notas sueltas, empezó a entrar en un confortable bienestar que no entendía.
Víctor notaba la mano de Paula fuertemente agarrada a la suya, él, en realidad, mas que miedo estaba alucinando de lo que le estaba ocurriendo. Aunque era cociente de que si aparecía un fantasma amenazante (como contaban las viejas leyendas), le daría un infarto. Si realmente era Rodrigo, desde luego no parecía nada agresivo, y, tenía la ventaja de conocerlo. Se relajo viendo las maravillas de aquel enigmático castillo, y más al entrar al interior. Poco a poco noto que su compañera se relajaba a su vez. Al entrar a uno de los aposentos observo como Ana se sentaba ante el arpa, empezaba a tocar, era increíble de lo bien que lo hacía. Le entraron ganas de bailar, y es que Paula le invitaba a ello.. ¿por qué no?..

Rodrigo los seguía a los tres, cada vez sentía mas congoja, cada habitación era el descubrimiento de un nuevo recuerdo en su interior. Cuando llegaron al real aposento de la infanta creyó desvanecer, cuando Ana se sentó al arpa e intento tocarla noto como el corazón le latía a mil por hora, no sabía si aquello era parecido a la muerte o a un ataque de aquellos que tanto había oído. Eran notas sueltas, sin sentido, no lo podía aguantar, noto sus mejillas húmedas, y pronto un torrente desconsolado brotaba sin tregua por sus ojos.

La música había cambiado de ritmo, Paula fue la primera en darse cuenta, aquello parecía mas bien.. se detuvo bruscamente, Víctor salió de aquel encantamiento como si hubiese recibido un golpe. Era llanto.. pero, ¿de quién?..
- Ana, ¿estas llorando?.. Ana..
Ana no reaccionaba, no oía a su amiga, no notaba nada. Paula le cogió las manos, fue a tirar un poco de ellas pero las soltó asustada. Al hacer aquello había oído otro llanto, claro y trasparente, detrás de ella. Miró para la dirección y no vio a nadie.
Rodrigo noto la mirada directa de Paula como una espada que se hincaba en él. Levanto la vista del suelo y la vio aterrorizada.
- Paula, ¿qué te ha pasado?
Paula no podía hablar, no podía asimilar si aquello había sido una alucinación o no. Temblando como una hoja le cogió una sola mano a Ana y tiro débilmente de ella.
- Ana, por favor.
Ana seguía sin reaccionar. Paula la intento abrazar, y poco a poco lo pudo hacer.. Víctor, por encima de ellas las abrazo a las dos. Rodrigo observo la escena y echo de menos a su familia, sobre todo a su madre. Ella era la única que lo había comprendido siempre, que con un sexto sentido no se había extrañado de ninguna parte de su historia. Con ese pensamiento se reconforto, sus lágrimas cesaron de caer.
Ana volvió en si en el mismo instante en que lo hizo Rodrigo y se abrazó a sus amigos. Supo que no estaba sola, que siempre estarían ellos. Pasaron largos minutos antes de que por fin se separasen y Ana recuperase el aliento para hablar.
- Gracias.. – dijo llena de tristeza.- creó que todo esta perdido.. vamos, he sido una loca con todo esto y..
- Ana, ¿hace mucho que lloras?
La pregunta de su amiga la dejo confusa.
- Sabes.. es que no has llorado nunca, siempre me lo has contado, y ahora, de pronto.. te pones a llorar como un niño.. con el alma encogida totalmente.. tanto, que cuando te di las manos creí que lo oí detrás de mi el llanto. Realmente me he asustado.- Paula tomo un tono mas de broma.- creí que llorabas en estéreo.. vamos.
Ana se quedo pensando un momento, había sido aquella noche en el lago. Hacía poco también, pero a ella, jamás se le había ocurrido aquello.. y lo del estéreo, eso había sido divertido.
- Fue hace poco, en el lago.. y la verdad, tengo que admitir que es muy reconfortante. – le ofreció las manos a su amiga y esta se las cogió. Las noto fuertes y poderosa, pero a la misma vez que se las tenía cogidas un escalofrío recorrió todo su cuerpo, allí había alguien con ellos, no había sido casualidad, no era un altavoz en otra parte de la habitación.
- ¿Qué te pasa?.- le pregunto Ana sin soltarle las manos.- ¿Estas temblando?
- ¿Vosotros no lo notáis? – Preguntó con un hilo de voz – aquí hay algo.. o alguien más..
Rodrigo se quedó sorprendido, a él era a quien había oído Paula llorar, no le cabía duda alguna, se empezó a acercar a las chicas y a cada paso a Paula le aumentaban los temblores y mas fuertemente se agarraba a su amiga.
- Se esta acercando – casi no podía hablar.- a nosotras.
Rodrigo se paró en seco, lo presentía, si.. quizás también...
- No os asustéis, soy Rodrigo, no os voy a hacer daño, Paula dime si me oyes..
Paula oyó aquella voz, era su voz, sin duda. Una ráfaga de alivio la invadió por completo. Ana notó en realidad como un viento helado y gratificante a su vez, cerro los ojos, a sus fosas nasales llego aquel aroma tan característico que hizo que toda su piel se estremeciera de placer.
- Esta aquí, lo notó yo también. –Su amiga afirmó con la cabeza. – pero, ¿porqué no te puedo ver?.. dime.
- No lo se, el mago me afirmó que sería todo como antes y..
- No te oye, no le expliques nada
- Pero tu se lo puedes decir, tu si me oyes..
- Si, eso si.
- Tengo muchas cosas que contaros desde que os marchasteis de allí, quizás en mi relato se deduzca el porqué de algo.
- Quizás, pero bueno, Ana ya me ha contado algo.
- ¿Algo de qué?
- De eso.. bueno, yo ya venia preparada para saber que tu eras, eso, una especie de fantasma y tal... si no creo que me hubiese meado encima, sinceramente.
- Bueno, si, ya se que te lo había contado, de todas formas yo me refería a desde que me ayudasteis a ir al otro lado, cuando me ayudasteis a escapar con la prin...
- ¡Alto, alto!.- hizo una pausa.- ¿de que me estas hablando?
Rodrigo se quedo sorprendido.
- Cuando volvisteis al castillo y descubrimos que cogidos de la mano.. – las miro.- suéltale una mano a Ana y dime si me oyes.
Paula hizo lo que le decía y un silencio enloquecedor atronó la estancia, la presencia de Rodrigo desapareció, acto seguido le volvió a coger la mano y todo volvió.
- Tienes razón, es por esto.. un circulo.. eso es lo que debemos de formar siempre ella y yo.
- ¿De que estáis hablando? - Ana se estaba poniendo nerviosa.
- Ahora te lo explico.- dijo Paula conciliadora.- esto es bastante complicado pues parece que hay cosas que supuestamente hemos hecho pero no nos acordamos de ellas, ¿no es cierto?
- Si, así es, creó que os tengo que explicar muchas cosas.
- Perdonad las dos, pero parece que os habéis olvidado de mi, tengo hambre, son las dos y pico, y no se.. pero me gustaría comer algo.
- ¿Cómo puedes pensar en comida ahora? – le replicó Ana furiosa.
- Perdona chica, no he dicho nada.
- Víctor tiene razón, es la hora de comer y su familia estará preocupada por su tardanza. Además con el estomago lleno serás mas confortable nuestra conversación, ¿Vais a ir todos al mismo sitio a este menester?
- No sé – se dirigió al resto.- ¿Dónde sugerís que nos tomemos un aperitivo?.. Víctor, tu tienes que ir a tu casa.
- No, yo dije que no volvería en todo el día.
- Podríamos ir al restaurante italiano donde estuvimos la última vez. Yo os esperaría y luego podríamos ir a la cala, seguramente estará desierta, podremos hablar hasta el anochecer.
- Muy buena idea, vamos, que nos vamos..
- Estáis locos, yo no me pienso mover.. me quedaré aquí.. con él.. – replico Ana con lagrimas en los ojos.
- Que se viene con nosotros, a estado con nosotros todo el tiempo.. luego iremos a la cala y nos contara todo lo que no sabemos de sus andanzas.. venga..
Paula se movió al fin y sintió todo su cuerpo dolorido, gimió sin querer.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Rodrigo que la observaba.
- Me duele todo.
- Eso es de montar a Caballo, habéis tenido una carrera demasiado desenfrenada para no haber montando desde hace tanto tiempo, seguramente Víctor este igual, e incluso Ana..- pensó un segundo.- dile A Víctor que os de la mano a Ana y a ti, sentiréis un segundo de hielo y apareceréis en la puerta prácticamente del restaurante.
- ¿Cómo?
- Tu díselo, estar en este estado tiene sus ventajas. Tenéis que pensar en el lugar, será un segundo.
Víctor noto que también le dolía el cuerpo al moverse pero no se quejo.
- Víctor dame la mano a Ana y a mi, pensaremos los tres en el restaurante.
Ana sonrió, sabía que notaría el contacto frío de Rodrigo y eso la hizo sentirse mas tranquila. Rodrigo no las toco, apoyo sus manos sobre los hombros de las chicas... no se atrevía a hacerlo.
Víctor cogió la mano de Ana y de Paula y sintió vértigo, cerró los ojos un instante y cuando los abrió vio a Rodrigo frente a él, posando sus manos sobre ellas. Noto un súbito traslado y se encontró en la puerta del restaurante italiano. Se soltaron de las manos y todo volvió a ser normal. En el restaurante Ana solo pidió una botellita de agua.
- ¿No piensas comer nada? .- le pregunto Paula preocupada.
- No me apetece nada.
- Ana, no has desayunado nada, y ahora no comes - Ana no contesto a eso, solo miro a su compañera y esta comprendió que no tenia los ánimos para nada.- Si, comprendo que estés mal pero..
- Tu no comprendes nada, él esta así por mi culpa, por mi culpa..
- Ya esta, comamos tranquilos y encontraremos una solución, seguro. – intervino Víctor.
Durante el resto de la comida hubo un silencio sepulcral, cuando terminaron fueron hasta la pequeña cala, estaba desierta. Paula y Ana se miraron, se dieron las manos y Rodrigo reapareció. Tenía muchas cosas que contarle a los tres, poco a poco, y a través de Paula se fueron enterando de todo lo que les aconteció, no desde que él se quedara en el otro lado, si no de cómo había llegado y de cómo ellas le habían ayudado a llegar. Todo lo que relataba era tan sorprendente que el tiempo paso volando.

Llegaron al hotel, Ana sentía que por una parte el corazón se le salía del pecho, pues Rodrigo estaba allí, a su lado, aunque no lo viera. Ardía en deseo de seguir hablando con él aunque fuese a través de su amiga. La otra cara de la moneda era la angustia de que aquello no tuviese ninguna solución factible, de que siempre fuera así.. no podría soportarlo, como no soporto la verdad cuando se entero por vez primera y no comprendió de lo que él la estaba librando. Un nudo inteligible se le hacía en el pecho.
Paula por su parte se sentía totalmente dolorida, la cabalgata en el bello corcel no la había hecho ningún bien. Pensaba reiteradamente en todo lo que aquella tarde le había contado Rodrigo, si era verdad, ¿porqué no lo recordaba?.. aunque la explicación final de que había despertado el día en que volvieron a Sotram era coherente. Ahora mismo estaban cambiando la historia igual que Rodrigo hizo en su época.
Víctor, por su parte, pensaba en cuando lo vio cuando cogió las manos de sus compañeras. No lo había comentado con ellas, aunque algo le decía que la solución era aquel circulo que formaban los tres.. la clave podría estar ahí.
Los tres absortos en sus pensamientos, recostados en las camas, miraban el infinito. Ana rompió aquel silencio.
- Bueno, ¿qué pensáis de todo lo que habéis oído? - Los dos la miraron.- ¿qué..? – se quedo sin palabras, algo las ahogaba.
- Creó que tengo una cosa clara..- miró a Paula.- cojéeme las manos, por favor.- Paula lo hizo, esta vez Víctor no sintió nada.- bien... eres el centro, sin ti ni Paula podría oírlo, ni yo verlo..
- ¿Qué los has visto?.. ¿cuándo? – preguntaron las dos a la vez.
- Cuando nos cogimos para trasladarnos al restaurante... sin ti, no somos nada ni ella, ni yo, pero tu no eres ya su reencarnación.. no.. porqué si lo fueras no podrías llorar.
- ¿Qué tiene que ver el llanto con todo esto?
- Se supone que la princesa era desgraciada por la vida que le había tocado. Ella agoto todas sus lagrimas y por eso tu no tenías ninguna, pero, después, Rodrigo cambio su suerte, le dio la felicidad..
- Por eso yo tengo lagrimas, eso es todo..
- No, su espíritu murió feliz, ella ya no tenía la necesidad de reencarnarse en nadie para encontrarse de nuevo con Rodrigo, ¿no lo entiendes?.. Rodrigo no te quiere porqué seas la princesa, si no por ser tu.. por eso ha vuelto.
- Pero alguien no le dio la formula correcta. – dijo Paula.
- Quizás para que puedas volver a ver a Rodrigo tengas que convencerte de que no es un fantasma.. o algo así..
- O lo tengas que querer por lo que es.
- Es que yo lo quiero por lo que es, a mi me da igual que sea como sea.
- Quizás tengamos que volver, antes de que se haga invisible, allí darle su beso de amor – sugirió Paula.
- ¿Volver?.. sería la segunda vez que fuéramos y la primera que recordáramos.. –
- A lo mejor es la solución.. si fue la primera vez.
Los tres se sumieron de nuevo en un intenso silencio.
- Me voy a ir a dar un paseo – dijo Ana rompiendo la quietud.
- No me fío de que te vayas sola.
- Voy con Rodrigo, estoy segura de que esta cerca, el me acompañara y velara por mi.
- ¿Estas segura?
Ana ofreció las manos a su compañera para que se las cogiera.- Rodrigo esta hay, pues esta tan ansioso como yo de encontrar una solución, si yo estuviera en su lugar haría lo mismo.
- Venga, vale..

Ana se sentó de nuevo frente al mar, en la arena. Pensaba en como podría tomar ella de nuevo contacto con Rodrigo.
- Rodrigo, se que estas aquí, a mi lado, y que me estas escuchando.. ¿has pensado si tenías algún enemigo que quería tu mal?.. quizás alguien.. alguien a quien fastidiadas bien la vida.. ¿murió el señor de Acerrón?.. quizás hiciera algo.. no se..
Rodrigo escuchaba a Ana atentamente. Al señor de Acerron le había atestado un duro golpe, pero no lo había llegado a matar tampoco, cuando entro en el aposento del mago este dormía.. ¿abría alguien manipulado la formula?.. quizás si.. la duda hizo que se volviera mas grande la opresión de su pecho.. pero, ¿quién sabía tanto como el mago de pócimas y magia?, ¿quién hubiese sido el mayor beneficiario a la boda del Señor de Acerron con la princesa?..
- Ventura, ¿sabía algo de magia Ventura?
Rodrigo no sabía si aquel personaje sabía algo de magia, lo que si sabía es que él si hubiese salido agraciado por tal unión, pues hubiese cogido el poder del reino totalmente.
- Sabes que estoy desesperada.. – sin querer lloraba otra vez.- mira, estoy llorando otra vez.. no puedo ser ya su reencarnación.. mis amigos tendrán razón al final.. por eso no puedo verte. – se seco las lagrimas, miro al vació infinito que se extendía ante ella y extendió las manos abiertas.- quiero que me las toques, quiero saber si al menos puedo sentirte, quizás, como en el lago.. por favor cojéeme las manos... por favor...
Rodrigo no podía acceder a esa petición, le daba tanto miedo como a ella de tocarla. Pasaron unos minutos eternos en los cuales se oía el rumor del mar. Ana bajo las manos con el corazón totalmente destrozado. Tenía tantas reservas de lágrimas que echar que retenerlas era casi imposible..
- No siento nada, si me has tocado no he sentido nada.. todo esto es absurdo.. antes al menos podía verte, pero ahora.. ni eso. – se levantó lentamente, le dolía todo el cuerpo.- Rodrigo, tu destino es quedarte aquí para siempre y el mío sufrir lo que la princesa no sufrió al cambiar su destino.
No podía ser, él no la había rozado, quizás si lo hacía.. pero estaba frió como el hielo.. él..
- Haber sentido una vez mas tu manos frías hubiese sido para mi una esperanza.. pero ahora lo comprendo.. yo he visto las cosas con y sin ti.. y te aseguro que me gusta mas cuidado por ti.
Rodrigo no podía claudicar tan fácilmente, tenía que intentarlo.. él y su inmensa tontería de su frialdad. Alcanzo a Ana y le cogió la mano, esta se detuvo, lo miró directamente.... sabía que algo frió la había rozado..

5 comentarios:

Alatriste dijo...

¿Pero cómo lo dejas ahí? Je, je, je. Vuelve pronto o me quedo sin uñas y a ver cómo lo rematas todo. Mucho ánimo. Seguro que te queda genial. Besos.

Ana dijo...

Pues para eso mismo.. para crear en mis lectores las ganas de leer el proximo (y ya lo anuncio) capitulo que va a ser el desenlace de todo..
Un beso y si tengo tiempo en esta misma semana saldra todo a la luz.

Ricardo Baticón dijo...

Jo Ana, qué pasada. Estos relatos en capítulos le tendrás que publicar alguna vez en formato libro!... hay mucho esfuerzo en él y está muy bien redactado, manteniendo el interés. Mi enhorabuena. Un saludo.

Ana dijo...

Gracias Ricardo por tus palabras, pero no creo que lo publique nadie en libro.. jeje!!.. yo si que a los amigos mas cercanos se lo imprimi, lo encuaderne y se lo regale como algo muy especial y la verdad es que le ha gustado a todos muchos. Hoy ya, y no lo dejo mas, voy a plasmar el desenlace de la historia.
Un beso!

Miguel Angel Crespo dijo...

Escribes muy bien... tiene fuerza el relato. a lo mejor cualquier dia, si tiene exito el club que estoy montando... te pido que me adaptes un guion de cine...
Un saludo guapa.