viernes, 12 de marzo de 2010

Un intervalo de tiempo

Llevo un tiempo en el cual encuentro al finalizar el día un rato mágico de entera tranquilidad. Al principio pensé que era un capricho de mi hijo, pero ahora en ese intervalo de espacio he conseguido sacar jugo a mi cansada mente.
Mi niño, por un motivo que aún no me explico, lleva una temporada en la cual reclama mi presencia al acostarse. Lo acuesto y me tumbo a su lado hasta que se duerme. El me mira con esos ojos llenos de ternura, con esa sonrisa sin limites. No hablamos, no le cuento un cuento, no me invento ninguna clase de nana interminable para que se duerma. En total silencio nos lo decimos todo con los ojos. Él supongo que invitara a las musas del sueño para que lo lleven al mas bonito mientras contempla mi rostro. Yo rezo a mi Dios, le pido y le doy gracias, hablo un rato con mi ángel de la guardia, que es el mismo que él de mis hijos. Poco a poco las largas cortinas que velan la dulce mirada de mi pequeño se van cerrando, su respiración se hace mas acompasada, su cuerpo se va relajando. Me quedo un rato mas, espiando la paz y la felicidad de mi bello y bella durmiente. Mi mente se evade al compás de la música de mi alma. Floto etérea y feliz. En el dormitorio de mis pequeños no existen los problemas, no existe la envidia, no existe ninguna de las preocupaciones que cada día me atenaza y me persiguen. Por un rato indefinido de tiempo todo se lo come una nada parecida a la que invadiera una vez el país de Fantasía (La historia interminable, Michael Ende). Dejo pasar el tiempo hasta que algo me hace entrar en la cuenta de que tengo que salir de allí para cenar, para seguir con algunas tareas que aun tengo pendientes en otro ajetreado día. Me levanto despacito, intentando no hacer mucho ruido y de nuevo me incorporo a la vida real.

7 comentarios:

AnaLaprof dijo...

Aysss como te entiendo...exactamente lo mismo me pasaba....es el corazón...tu niño reclama tus silencios, el latir de tu corazón, la paz que da la seguridad, sentirse protegido....

Es un momento mágico....un precioso paréntesis. el más maravillos de todos los kitkats....

Disfrútalo.
Besos, ana.

Ricardo Baticón dijo...

Vaya Ana, qué bonito lo que expresas con total sinceridad... Tienes todos los días un momento de tranquilidad, relax y reflexión al lado de tu hijo... en silencio... Seguro que le aportas tranquilidad y sobre todo... protección y seguridad, eres su madre!... Un abrazo!

Ana dijo...

Pues aunque parezca que no, esos momentos hay que aprovecharlos pues luego crecen y dejan de requerir esos pequeños servicios.
Besos Ana.
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Un momento de relax que no hay que dejar pasar.
Besos Ricardo!

Ricardo Baticón dijo...

Por supuesto, Ana... aprovecha bien estos momentos que como muy bien dices, ya sabes que luego los hijos crecemos, nos hacemos mayores... y ariscos!... Pero las madres siempres nos seguís queriendo igual, a que sí?... un abrazo!

D´Paula dijo...

Son esos los auténticos momentos de la vida. La paz, la incertidumbre, el amor de criar unos hijos para los cuales estamos instintivamente programados.
Un beso

Ana dijo...

Programados no, por que no hay programa para criar, mas que programado instinto, y así se hace. A ti que te voy a contar que ya los tienes criados, ¿verdad?
Un beso, D'Paula.

d´paula dijo...

Sí, llevas razón, pero el problema que tenemos los padres es que nunca creemos que ya están criados. Se nos olvida cuando teníamos 20 años y creemos que dependerán de nosotros toda la vida. Eso también es instinto, como tú dices. Pero bueno, por eso somos padres como fueron los nuestros de nosotros, siempre están por criar jejeje
Un beso